Ojiplática me quedé cuando indagué un poco en el fenómeno Konmari, por el que una sra. de Japón ha vendido más de 3 millones de libros explicando un método para alcanzar la felicidad a través del orden, dejando tras de sí titulares  como “Así se vive siendo la mujer más ordenada del mundo; la sorpresa por supuesto me viene por esta profesión, la de ordenar papeles en archivos, claro está, porque ¿cómo es posible que la organización si la relacionamos con felicidad “venda” tanto y un archivo relacionado con los derechos humanos no? Está muy claro, la escasez o ausencia de marketing y también la escasa necesidad que siente la sociedad por querer tener su memoria accesible y ordenada.

Pues bien, conocí este Método gracias a las similitudes que realizó con la Archivística que indicó Alfred Mauri en su post del blog de la ESAGED titulado “Archivística y felicidad” en el que ofrece la correspondencia de los cinco pilares del Método Konmari con la Archivística, porque donde ella ve categorías nosotros vemos tipopolías documentales o series documentales, y los archiveros, al igual que ella tenemos la clasificación como una tarea primordial.

Lo que la autora argumenta que es causa de felicidad en los individuos, deviene eficiencia, calidad y mejora en las organizaciones.

Esta afirmación me llevó a diseccionar un poco más este “descubrimiento archivero” y estoy empezando a entender esta felicidad de los no #archifrikis, os cuento:

¿Qué es el Método Konmari?

Empezemos por el principio. Este método es el procedimiento que la experta en orden Marie Kondo ha diseñado para lograr el ORDEN y que defiende que una vez completado se puede alcanzar la felicidad, como si de magia se tratase. Una definición propia de un acto, el ordenar, que todos, todos, todos, hacemos mejor o peor y todos, todos los días en el ámbito personal o laboral. Según la autora, sin tener una casa ordenada, no podemos alcanzar la felicidad y como dicen en un artículo:

“La verdadera vida comienza después de poner tu casa en orden”

M. Kondo (Fuente: verne)

¿porqué vende tanto?

Precisamente, porque vende magia, felicidad, y por lo que veo 3 millones de personas la han buscado en el orden. Algo que parece sencillo, obvio, en los Archivos no lo “vendemos” tanto, y creo que esa felicidad personal de una casa ordenada, como bien decía Mauri, se tradude en eficiencia, calidad y mejora en empresas e instituciones. El mérito de ese éxito no es solo de un directivo o de una estrategia abstracta, o de un presupuesto desorbitado en publicidad. Una organización eficaz de los objetos y expedientes necesarios para llevar a cabo una tarea tiene el 80% de la “culpa”.

Voy a poner un ejemplo de la vida diaria: Al levantarnos y querer salir rápido de casa para trabajar, sólo si las cosas que necesitamos están en “su” lugar y accesibles lo lograremos, por el contrario, si tenemos que buscar el cepillo de dientes, los calcetines no están ordenados, o bien las tazas de café no están limpias, tardaremos al menos 15 minutos más (con suerte) en salir para el trabajo, y además, algo más cansados por la “búsqueda” ¿no creeis?

Ahora un ejemplo igual en el ámbito laboral, pongamos en una oficina administrativa: Al querer terminar rápido un trámite con fecha tope de entrega hoy mismo, sólo si los documentos están en “su” lugar y accesibles lo lograremos, por el contrario, si tenemos que buscar la copia digital del DNI del cliente, los documentos necesarios están en distintos “escitorios” (analógicos o digitales) o bien los correos electrónicos han caído en spam, directamente, perderemos mínimo 30 minutos (con suerte) y posiblemente tengamos que subsanar errores, saldremos del trabajo algo preocupados, si no con un trabajo mal hecho o con un objetivo no cumplido, ¿no creeis?

 

¿Qué podemos aprender los archiveros de ella?

Ese fue el principal motivo que me llevó a ser uno de los 3 millones de personas que han comprado el libro, y con bloc de notas al lado y lápiz afilado estoy desglosando y entendiendo desde el punto de vista de una archivera que está empeñada en hacer llegar a la sociedad que le rodea que es necesario tener los archivos muy presentes, y ¿qué son los archivos sino magia, orden y para muchas personas…FELICIDAD?

 

Pues dicho todo esto, os cuanto algunas impresiones previas, ya que no he podido -aún- terminarlo de leer y que me han llamado la atención:

  • La primera y la más llamativa es que esta autora, desde pequeña, su juego favorito era poner en orden los armarios de su casa, de la cocina, del baño, ¡¡ordenaba el cuarto de su hermano!! y ya por ese motivo, cada palabra que leo, lo hago de forma escéptica (esta chica es más friki de lo que yo creía)
  • El éxito trasciende la eficacia, según ella misma, sus clientes son felices, sus vidas han cambiado, y con testimonios reales, en los que han eliminado hasta esposas y maridos de sus casas (menudo expurgo…)
  • Valoro realmente su radicalidad en el método: tirar y ordenar de una vez. Nada de medias tintas, un objeto que no quieres, lo tiras, sin piedad. No se si para bien o para mal, pero así espacio se gana seguro.

 

¿Y Konmari de nosotros?

A ver, ni ella ni nosotros hemos descubierto la rueda al defender una vida más fácil o una empresa más eficiente gracias al orden, eso es impepinable, o si no, visualicemos una oficina de los juzgados hoy mismo, sobrecargada de expedientes interminables por los pasillos y por otro lado un call center de atención al público de una gran empresa digital con dos pantallas de ordenador y una simple libreta junto al teclado y un sillón ergonómico. ¿cuántos asuntos resuelve al día cada oficina?

Aún sin haber finalizado de leer ni haber puesto en práctica todos sus consejos si puedo atreverme a darle algún consejo:

  • La eliminación de objetos por tristeza, aunque es muy mediático, no es una solución. Ya no hablo como archivera, que sólo una tabla de valoración aprobada legalmente me dirá si puedo o no eliminar un documento, como persona con un trastero que empieza a peligrar por sobrecarga, además de la felicidad, se deben tener en cuenta otros valores como el reciclaje, la Historia Personal y familiar, o las pruebas de vida (no me refiero a futuros secuestros y sí a dejar constancia fehaciente de hechos en la vida)
  • Ordenar de una vez. Es muy radical, muy drástico, Marie, muchos de nosotros podemos afrontar el orden de un armario durante una jornada, y podemos pedir un día de “asuntos propios” para ello, pero, en un archivo vivo, en un domicilio, en una oficina, el ordenar, la organización debe convivir y aunque se establezca un día a la semana, al mes -o al año, según en qué ámbito-  para este menester, es -según mi opinión- más efectivo incorporar las rutinas de archivo, orden, descripción en las tareas habituales, diarias para que entren en el “Sistema” como una función/tarea más.

 

Este libro me va a dar mucho que pensar, pero como aún no tengo hecha la lectura y análisis completo, os dejo con esta entrada de análisis previo y os promento desglosarlo mucho más, tanto en este blog como en el programa de El Archivo Secreto, que en breve arranca nueva temporada, y -pPara acabar os dejo un gif para optimizar el espacio en el cajón de la ropa interior según el Método Konmari, los expedientes en la oficina, ya son otra cosa:

underwear2

 

Gracias por haber llegado hasta aquí leyendo; si te ha gustado, ¡Comparte! y que el Orden te Acompañe 😉

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