Hacer Genealogía permite, en muchas ocasiones, conocer pequeños trozos de la Historia de un lugar, más allá de fechas, nombres y apellidos.

Gracias a las descripciones de algunos párrocos es posible trasladarse a ese momento que narran, visualizarlo, vivirlo como si estuvieras allí.

Este viaje en el tiempo tiene como destino Cabeza del Buey, un pueblo de Badajoz. Estamos a 17 de octubre del año 1774. El párroco del lugar, Domingo Seco de Herrera, nos traslada a un entierro que él mismo ofició:

“Yo, Don Domingo Seco de Herrera, cura propio de esta parroquia que se intitula Santa María de Armentera, acompañado del señor Don Juan Benítez Cuadrado, mi compañero Don José García Moyano, sacristán de ella, con todo el estado eclesiástico y secular, con todas las personas principales y concurso de todo el pueblo, hice el entierro de huesos de los fieles difuntos, al sitio de la plaza frente a la torre de esta iglesia que mira a la puerta del perdón.

Habiéndose celebrado con toda solemnidad vigilia, misa con oficio de sepultura como es costumbre y sus posas correspondientes alrededor de dicha iglesia y llevando seis seglares una caja con algunos huesos, los señores alcaldes Don Francisco Calvo y Cabanillas y Don Diego Valdivia y Risel, los depositaron en el preparado sepulcro, que ante todas cosas con capa negra y cruz bendije yo mismo dejando en él los primeros huesos. Y para que conste lo firmo en este día, mes y año”

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