Los pasados 16 y 17 de febrero se dieron cita más de 220 personas en el I Foro por la cultura de la provincia de Jaén, en la sede la de Universidad Internacional Antonio Machado de Baeza, empresas y profesionales culturales de sectores relacionados entre sí como la música, el cine, edición y diseño, artes plásticas, audiovisuales, patrimonio, bibliotecas, museos, artes escénicas, mecenazgo, comunicación, radio y por supuesto los archivos.

Aclaramos que la mayoría de las suposiciones están basadas en datos recopilados en noticiarios, revistas, foros, blog, redes sociales, en el aire que transporta los sonidos y olores, el espacio que nos muestra una aurora boreal que solo hemos visto en fotos, la experiencia propia del vecino y en definitiva de todo aquello de lo que no estamos totalmente seguros y desconocemos profunda e irracionalmente y que de forma heurística hemos creado otorgándole una veracidad fiel y necesaria que ayuda a controlar la realidad y a que nuestros esquemas personales no sean desmontados rápidamente.

I Foro por la Cultura de Jaén

Foto de familia de los asistentes al I Foro Por la Cultura de Jaén #foroculturajaen

No vamos a negar que la iniciativa adoptada por el II Plan estratégico de la Provincia de Jaén es una de las pocas ideas brillantes que hemos podido disfrutar durante los últimos tiempos en pro de un devaluado interés por la cultura que quizás, tiene que reprochar más al sector de interés popular, social y privado que al político o institucional.

Especial interés se llevaría por nuestra parte en este apartado el sector de la educación que tan rápidamente ha evolucionado y ha sabido adaptarse a la implantación de las nuevas tecnologías en la sociedad y el bilingüismo, pero que todavía sigue mirando de lado la cultura en el aula, no solo como legado necesario para entender el medio, si no como llama potencial generadora de empleo futuro en una sociedad que podría vivir mucho más acostumbrada a la expresión cultural en el  ambiente general.

Los archivos y su papel en la Cultura provincial

Pero siendo todos pobres, creemos que a los archivos además se les puede sumar el adjetivo de desvalidos e incomprendidos. Mientras que hay disciplinas culturales llenas de creatividad, sonido, valor patrimonial, visual, etc. representadas y fortalecidas poco a poco por una creciente actividad empresarial y apuesta política a su alrededor, el concepto y conocimiento de los archivos y sus documentos sigue siendo purista y escondido, situándolos en los fosos de castillos donde solo se accede cuando el trámite burocrático requiere urgentemente de su necesaria aportación.

Los planes de organización y actividades relacionadas con ellos, son medidas desactualizadas, pero consideradas curiosamente todavía de actualidad, que se repiten infinitamente sin aportar mejoras, adoptados para el bien del legado escrito que aun, y por suerte, queda vivo entre antiguas líneas escritas. Pero la precariedad de estos y sobretodo la falta de visibilidad y difusión de sus contenidos hacen que el valor cultural quede reservado para los boletines de festejos de las fiestas patronales, para poéticos investigadores concienciados y especializados o solo para vox populi de grandes descubrimientos o hitos históricos al más puro estilo Dan Brown, cumpliendo una injustificada misión como arma turística.

El archivero ha sabido adaptar sus inquietudes a las necesidades imperantes que marcan la actualidad, hacia las tecnologías de la información, nuevos canales de difusión, la gestión cultural de los datos e información obtenida y la empresa privada, pero el estamento público y los guardianes de las llaves todavía no le dejan salir del archivo, quizás por la propia imagen que se tiene de él, demasiado peligrosa, el imaginario popular lo sitúa cercano a la visión de un  inquietante monje saholi, un mago de la tierra media o un maestro Yoda con abundantes cantidades de poder capaces de desestabilizar el karma que reina en tan interesada política social, pero nada más allá de las ya mencionadas suposiciones o creencias basadas en historietas o leyendas cuyo verdadero origen, curiosamente solo está al alcance del archivero y los documentos.

Una de las principales ilusiones que tiene un archivero, y utilizamos termino ilusión desechando otros como objetivo, misión, etc., por lo menos para nosotros que elegimos libremente este trabajo fuera de un puesto de cargo público, es la liberación de los oprimidos cordones a los que están sometidos los legajos y la difusión del contenido de las cajas como bien de patrimonio cultural, pero no nos gustaría que fuera en formato de aviones de papel a través de los barrotes de una cárcel cayendo rápidamente por una mala aerodinámica  o como mensajes en una botella que quedan varados en islas desiertas, los archivos son fuentes del saber de dónde beben todas las culturas que sin darse cuenta se amparan bajo el paraguas de un mismo conocimiento, versátil y transformado pero que nunca hubieran encontrado sin un archivo.

Sabemos que los archivos son pilar cultural, sustento no solo el resto de disciplinas culturales, si no de leyes, ciencia e historia entre otros, motivos más que suficientes para considerarlos combustible rentable para crear movimiento empresarial cultural, pero la clave es ¿la cultura usa los archivos para culturizarse? Os dejamos algunas pistas:

  • En los documentos está la Historia escrita, las investigaciones son clave para el origen del conocimiento, para el origen de la cultura, (ver ejemplo)
  • Permiten el acceso a fuentes fidedignas y fehacientes de información, sin conocimiento veraz no hay cultura cierta.
  • Memoria histórica, el recuerdo y las sensaciones de lo que pasó y nos cuentan no es suficiente para construir un futuro mejor y conseguir difundir la cultura de los derechos humanos. Los derechos culturales son una categoría subdesarrollada desde el punto de vista teórico, académico y han sido considerados, el pariente pobre de los derechos humanos.
  • ¿Quién se encarga de salvaguardar la cultura? ¿Lo hace el culto? Seguramente sí, porque la cultura está en los archiveros.
  • Carácter pedagógico y divulgativo. No se puede mostrar la cultura si no se tiene conservada, catalogada y documentada, por tanto no se podría culturizar.
  • Los documentos constituyen el elemento fundamental, objeto y sujeto de todas las actividades culturales. Un documento está constituido por elementos indisociables, el soporte material y el valor que puede tener este por sí mismo según su antigüedad y por otra parte la información que contiene el mismo.
  • Los archivos como exposiciones documentales, muestras de carteles, mapas, planos y obras manuscritas. Son medio para acceder a la comprensión y contextualización histórica, aniversarios, celebraciones o conmemoraciones.
  • Los archivos sonoros y visuales son bases de datos de recursos que dotan de contenido las creaciones cinematográficas
  • Aprovechamiento de los documentos de archivo por parte de los medios de información, prensa, TV
  • Los archivos son patrimonio documental fuente primaria de investigación para diversos usuarios desde profesionales, investigadores, estudiantes y público en general que desea conocer asuntos en materia de cultura.

 

Acabamos de archivar conceptos e ideas en esta entrada de nuestro blog que creemos fundamentales para ser visibles en un medio donde deberíamos nadar como pez en el agua, préstanos tu opinión y aportación para que quede también archivada, y sobre todo difúndela junto a la nuestra para que nuestra cultura llegue a ser tan valorada como cualquier otra y podamos hacerla viva y vivir de ella.

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